Hacienda Hato Grande



Residencia campestre de los presidentes de la República de Colombia desde los años 30's

La Hacienda de Hato Grande era en Agosto de 1819 de propiedad del cura Pedro Bujanda, párroco de Cajicá, quien la había adquirido de Estanislao Gutiérrez, por escritura de 28 de Enero de 1809 de la Notaría 1ª. de Santafé. Dice Camilo Pedro Umaña en Hacienda de la Sabana que anteriormente fue de Don Luis Caicedo y Flórez, y que a finales del siglo XVIII perteneció a Francisco Sanz de Santamaría, sus antecesores fueron dueños de grandes latifundos en Puente del Común y Valle de Sopó, adquiridos de Juan Muñoz de Collantes, y perteneció a otros dueños hasta llegar a Sanz de Santamaría.

Furibundo realista, el cura Bujanda al saber la derrota española de Boyacá huyó del país, y habiéndola dejado el libertador Simón Bolívar por decreto de 12 de Septiembre de 1819, como propiedad del estado o bien nostrenco, la adjudicó al General Francisco de Paula Santander en reconocimiento a sus brillantes servicios en la guerra de independencia y en pago de 20.000 que aportó a la campaña.

EL 22 de Diciembre de 1819 D. Tomás Barriga y Brito, jefe político y militar del Cantón de Zipaquirá, dio en arrendamiento la hacienda Hatogrande a D.Ambrosio Almeida.Muerto Santander el 6 de Mayo de 1840, sus herederos la sacaron a remate el 13 de Junio de 1857, y en tal diligencia la adquirió Gregorio Rodríguez Martínez, quien por escritura 1410 de 11 de Diciembre de 1858 de la misma notaría, la vendió a Antonio María y José Asunción Silva Fortcul, quienes edificaron la actual casa de la hacienda, pues la antigua estaba situada al otro lado de la carretera, al pie de los cerros, dice Pardo Umaña. En el juicio de sucesión de don Antonio María, protocolizado por escritura 1407 del 5 de Diciembre de 1887 de la notaría 2da. de Bogotá, se adjudicó a Diego Suárez Fortcul, en la sucesión de éste, protocolizada en la misma notaría por escritura 1412 de 28 de Septiembre de 1895, su parte se adjudicó a doña Paulina Suárez de Restrepo, quien la vendió a José María Sierra por escritura 194 del 31 de Enero de 1913 de la misma notaría. En la sucesión de éste, protocolizada en la notaría 3ª. de Bogotá por escritura 315 de 30 de Marzo de 1931, la heredó doña Mercedes Sierra de Pérez, quien la donó al Municipio de Sopó, y éste a su vez donó una parte, incluida la casa, a la Nación para residencia campestre del Presidente de la República.